¿Es viable una ciudad como Abu Dhabi? La sostenibilidad en el desierto

Conversaciones sobre Sostenibilidad #2. por Iván Montenegro.


Hace dos meses, me mudé a los Emiratos Arabes Unidos, concretamente a Abu Dhabi. Llegué en pleno verano, con temperaturas máximas diarias de unos 46 grados, que bajaban a unos refrescantes 39 durante la noche. Desde entonces hasta ahora, que han empezado a bajar las temperaturas, la vida no tenía mucho que envidiar a una colonia marciana: se reduce a pasar de un espacio refrigerado a otro, lo más pronto posible. Hacer cualquier trayecto a pie era un desafío a la deshidratación. La ropa formal occidental que llevo a la oficina es un atentado a la razón, y más de una vez he mirado con envidia a los locales con sus ropajes frescos, claramente mucho mejor adaptados que mi camisa, pantalón, y zapatos herméticos.

El aire acondicionado es una necesidad básica, igual que la calefacción en invierno en Europa. Sin aire acondicionado, la vida en Abu Dhabi sería imposible en términos modernos. Esto significa que el consumo de electricidad es obsceno: 11 MWh por persona al año, el doble que en España (5.3). Pero ese no es el único problema: en una zona desértica, obviamente los recursos hídricos brillan por su ausencia: toda el agua que utilizo a diario proviene de plantas desalinizadoras. Y dada la escasez de agua y la pobreza del suelo, toda la comida es importada (exceptuando el pescado y los dátiles). Si por cualquier razón el suministro eléctrico de Abu Dhabi fallase durante un largo periodo, nos moriríamos de sed, hambre y calor en menos de un año.

Ante este panorama, querido lector, es obvio que Abu Dhabi es un buen ejemplo de una ciudad creada de la nada, totalmente en desequilibrio con su entorno. Esto ha sido posible gracias a su enorme riqueza en petróleo, que ha sido reinvertido en desarrollo de infraestructura e inmobiliario. Como habrá podido deducir, especialmente si me lee desde España, esta receta de desarrollo no es sostenible a largo plazo; el periodo de bonanza y sueldos astronómicos terminó hace 3 años, con una crisis espectacular. Ahora mismo, la economía de Abu Dhabi está recuperándose lentamente, pero no ha recuperado el nivel frenético de la pasada década. Debido a un desarrollo inmobiliario hipertrofiado, es posible encontrar alquileres a precios similares a Madrid o Frankfurt, una gran bajada desde los picos imposibles de hace tres años que me relatan los más veteranos del lugar.

En el contexto actual de bajos precios de crudo, que se espera que continúen durante la próxima década, es inmediato pensar: ¿Y una vez que se acabe el petróleo, qué quedará aquí?

Esta pregunta está siendo respondida por otra ciudad estado, a poco más de hora y media en coche de aquí: Dubai. Dubai es relativamente pobre en petróleo, por lo que ha intentado diversificar su economía. Debido a la escasez de recursos naturales e industria autóctona, la respuesta inmediata fue concentrarse en el sector financiero y el turismo. También está intentando convertirse en un nodo logístico y desarrollando varios proyectos inmobiliarios respaldados por el estado. Esto incluye la Expo 2020, proyecto con el que estoy actualmente involucrado planeando varias posibilidades para incluir energía eólica; si todo sigue adelante, podréis ver unos cuantos molinos girando en los vídeos de la Expo. 🙂

De momento, y de acuerdo con el libro Speaking of Water de George R. Trumbull, es una estrategia de dudosa eficacia, y la enorme deuda de Dubai se sostiene gracias a los petrodólares de Abu Dhabi. El futuro de estas dos ciudades es una gran incógnita, que probablemente se resolverá en las próximas décadas. Como dicen por aquí, Allahu ’a’lam, “sólo Dios lo sabe”.

No quiero menospreciar o criticar el desarrollo de estas ciudades, construidas en un tiempo récord de la nada, y en un tiempo histórico donde la sostenibilidad todavía no estaba embebida en el discurso internacional. Sin embargo, esto ha desencadenado un modelo de ciudad altamente compartimentalizado, donde la vida pública transcurre en los centros comerciales y el coche es necesario para cualquier desplazamiento. En el mundo actual y especialmente después de los acuerdos de París, es legítimo preguntarse: ¿Habría sido posible otro tipo de ciudad? Obviamente, yo no soy el único que ha analizado el problema, y existe una preocupación en este sentido en los más altos niveles del gobierno.

La respuesta fue (y está siendo) la iniciativa Masdar City, la Ciudad Fuente (o Ciudad Origen, dependiendo de la traducción). Por cuestiones laborales (la construcción de un parque eólico en Omán), voy allí una vez cada dos semanas, y he de decir que es realmente espectacular. Es un contrapunto absoluto al resto de Abu Dhabi. En vez de rascacielos, centros comerciales, y barrios residenciales sacado de Sim City conectados por carreteras de 5 carriles, en Masdar varios edificios coexisten aglomerados en una única unidad de espacios sombreados y frescos, pequeños parques, y experimentos arquitectónicos. Desde 2007, esta “ciudad” está en continuo desarrollo. Es famoso el sistema de coches eléctricos automáticos: una vez que llegas y aparcas el coche, puedes transportarte hacia las diferentes áreas en vehículos sin conductor que parecen sacados del futuro. Dentro de la ciudad, hay áreas de sombra proyectadas por una plataforma de paneles solares (la idea era cubrir la ciudad por completo con paneles solares; el problema es que se demostró que esto es ridículamente caro y difícil de mantener, por lo que optaron por construir un gran parque solar fuera de la ciudad). Varias soluciones de alta tecnología se aplican al tratamiento de agua y conservación energética, y otras de baja tecnología, basadas en la sabiduría popular como la torre de viento, grandes tubos que capturan corrientes de aire y se utilizan para refrescar las calles, o los pequeños jardines con fuentes, que crean pequeños espacios de descanso. Visitar la ciudad es realmente interesante, y hará las delicias de cualquier arquitecto, urbanista o similar que las visite.

Si todo es tan fantástico en Masdar City, ¿por qué no se ha aplicado a toda la ciudad? La respuesta podría estibar en tres factores: económico, político, y social. Desde el punto de vista económico, el hecho de que el núcleo de Masdar esté compuesto por edificios de vanguardia y alta inversión tecnológica, impulsa a la necesidad de una alta inversión inicial de retornos inciertos, debido al relativo aislamiento internacional de Abu Dhabi. Desde el punto de vista político, el desarrollo sostenible requiere de grandes esfuerzos de coordinación entre los desarrolladores y los gestores de la ciudad, debido a la escasa distancia entre edificios. El problema social es que apenas hay opciones de entretenimiento, o supermercados, o guarderías, o básicamente cualquier servicio social; es un experimento urbanístico que se ha concentrado en construir oficinas, y todavía no ha generado los espacios sociales que posibilitan el ocio y el desarrollo de una comunidad.

Algo en común de Abu Dhabi y Masdar City es que podrían denominarse ciudades “sin alma”. El 90% de los habitantes son expatriados, cuyas conexiones sociales son pasajeras, y que consideran su estancia aquí como algo transitorio. Sin la riqueza derivada del petróleo, los expatriados emigraríamos en masa, disipando la mayor parte de la prosperidad actual. La crisis actual ha creado un fenómeno muy curioso: una plaga de deportivos de lujo abandonados a su suerte en el aeropuerto, testimonio de muchos expatriados que han huido del país al perder trabajos altamente remunerados; el impago de una deuda se castiga con prisión. La supervivencia de esta ciudad está ligada a su capacidad de diversificar su economía, tarea increíblemente difícil.

Ahora escucho la llamada al último rezo del día (Isha) desde la Gran Mezquita, y me pregunto qué veré en esta ciudad si la visito como jubilado, dentro de siete lustros. ¿Un erial vacío propio de Mad Max, o una ciudad sostenible de alta tecnología como Masdar? Allahu ’a’lam…

3 thoughts on “¿Es viable una ciudad como Abu Dhabi? La sostenibilidad en el desierto”

  1. Muy interesante, Iván.
    Mientras haya pasta, hay futuro, y si se esfuerzan por la sostenibilidad, cuando no haya pasta habrá más posibilidades de futuro.

  2. Te recomiendo seguir investigando un poco. Visitar el Mohammed bin Rashid Al Maktoum Solar Park, donde se está construyendo la planta fotovoltaica más grande del mundo. Y pronto la termosolar. Y las otras muchas iniciativas no sólo respecto a energías renovable sino transporte eficiente y como has dicho construciones bioclimaticas.

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