Si no puedes permitirte vivir en Lavapiés, tendrás que irte a Usera

Por Fernando Mendizabal.


Tú, al igual que yo, si has viajado fuera de Europa sabes que somos unos privilegiados. Sabes que hay cosas de nuestra forma de vida que son la envidia de todos los que viven en ciudades desestructuradas, con miedo a salir de noche o cenar en una terraza, pero también de aquellos que viven en países donde el clima obliga a pasar ocho meses al año de frío y oscuridad.  Sabes que los impuestos que han pagado nuestros padres nos han ayudado a tener una educación al nivel de la de los países de nuestro entorno. Si, por ejemplo, aprovechaste el Erasmus (ese año en otro país que te pagó la sociedad en la que vives) lo sabes perfectamente, si no has vivido fuera creeme, tenemos muy poco que envidiar.

Has tenido la suerte de vivir en una sociedad pacífica, amable, y que con poco te permite ser feliz. Has nacido en el lugar correcto en la época correcta. Tú, al igual que yo, sabes que eres un privilegiado en este mundo y que has vivido entre algodones.
Ahora que tienes un curro, piensas en dejar de depender de tus padres, en salir del nido a tus veintitantos años. Piensas en empezar a ser responsable de tu propia vida, en enfrentarte por primera vez con un poco de la dura realidad que hay ahí fuera.

Si vives (por ejemplo) en Madrid, sabes que eso aparentemente no es tan fácil. Conoces lo desesperante que es buscar un piso. Ver los precios en el centro y las listas de gente interesada desanima a cualquiera. “¡Maldita burbuja!¡Malditos pisos turísticos!” Piensas a cada rato, “se están cargando la ciudad y expulsándonos!”

Lo dices porque es lo que lees y escuchas a menudo, pero también porque te interesa pensar que es cierto y consolarte con la idea de que tú no eres el responsable. Por eso quiero explicarte por qué estás equivocado.
En primer lugar, los datos no confirman lo que piensas: según DataHippo: existen 15.869 alojamientos turísticos que se publicitan en Madrid, de los cuales, el 94,9% son de anfitriones que publicitan de 1 a 4 apartamentos. El 5,1% restante (5 o más apartamentos) son grandes propietarios y empresas especializadas que acumulan un tercio del total de apartamentos, el 33,5%. Es decir, solo 4.737 viviendas (que actúan como hoteles encubiertos) del millón seiscientas mil viviendas censadas por el Ayuntamiento.

Además, según Eurostat: la mayoría de los vecinos en Madrid son propietarios: 69% (75,5% si solo nos fijamos en personas con nacionalidad española) y según Inside Airbnb “para el 92% de las personas entrevistadas [el alquiler a turistas], suponía una importante ayuda a la economía familiar”.

Por tanto, se me ocurren unas cuantas preguntas que hacerte.
¿Estás seguro de que los precios son tan altos? ¿De que éstos no responden a una demanda real? ¿Por qué, alguno de esa mayoría pequeños propietarios debería alquilarte a ti su piso si alguien está dispuesto a pagar más que tu? ¿Te parece injusto?

Pues bien, eres uno de los cientos de miles de personas que, como tú, buscan piso cerca del trabajo y de las zonas que molan del centro de la tercera área metropolitana más grande y poblada de la Unión Europea. Para poder permitirte el lujo de vivir en Lavapiés, que está de moda y hay cañitas en terrazas chulas, no solo estás dispuesto a pagar más de un tercio de tu sueldo (allá tú…), sino lo que es aun peor: te parece bien que la Administración, sin distinguir entre pequeño y gran propietario, limite a 90 días anuales el derecho de la mayoría de los vecinos a alquilar sus casas a los turistas, o a quienes ponen su casa en alquiler de larga duración, a firmar contratos draconianos y a bajar los precios que otros inquilinos sí están dispuestos a pagar, porque tú no lo estás. Propietarios (dos tercios de la población) que, como hemos visto, en muchos casos lo hacen para poder llegar a fin de mes.

Tomas la parte (la especulación de unos cuantos fondos) por el todo, y con frivolidad defiendes atajar el problema a lo bestia. Sin regular en su justa medida y poniendo como ejemplo los casos de otras ciudades europeas, sin tener en cuenta la proporción entre propiedad y alquiler,  la renta o el paro de esas ciudades. Y de esta forma pretendes que se le aplique la misma vara de medir a Goldman Sachs y a los pequeños propietarios, muchos de los cuales, sin estos ingresos estarían al borde de la precariedad y la pobreza.

También estarías dispuesto a que el Ayuntamiento se gaste un pastón en comprar y expropiar solares a precio de oro, para construir un puñado de viviendas sociales en esos barrios y así intentar “equilibrar los precios”.

¿Se te ha ocurrido pensar que por el mismo precio (que pagamos todos con nuestros impuestos) se podrían construir muchas más viviendas sociales en solares más baratos de las afueras y dar así casa a más gente que lo necesite?  

La igualdad de oportunidades necesita de la eficiencia en el uso de los recursos públicos, que son limitados y la Constitución, efectivamente, te garantiza una vivienda digna, pero no que todos los ciudadanos te la financien dentro de la M30. ¿Desde cuándo deben defenderse los privilegios de unos pocos frente a los derechos de la mayoría?

¿Entiendes que lo que tú defiendes no es justo? Que los caprichos de una minoría (los inquilinos, 31%) no debe ser a costa de perjudicar a una mayoría (los propietarios, 69%) y menos aún a costa de todos los contribuyentes?
Disculpa, pero quizás deberías buscar casa en otro sitio que no fuera del centro.

Podrías empezar por Aluche, Carabanchel, Usera o Vallecas.

Descubrirás que un piso de cuatro habitaciones cuesta lo mismo que las infraviviendas, cuchitriles y “estudios” de 60m² que has visitado en Lavapiés y en La Latina. También descubrirás que hay cafeterías donde no sirven el muffin rosa que detestas por “gentrificador”. Que las tiendas tienen precios asequibles y que allí existe esa vida de barrio de cuya ausencia tanto te quejas porque quienes, según tu, la hacían posible en el centro, están siendo “desposeídos” por la feroz mercantilización neoliberal.

-Pequeña aclaración semántica: quienes “poseen” son esa mayoría de propietarios, y a ellos quien más los expulsa de sus barrios es en muchos casos el Ayuntamiento con su infame criterio para calcular la tasa de plusvalía, que es un torpedo en la línea de flotación de la clase media-

Pero, volviendo a Carabanchel, Usera, etc.. descubrirás también que son barrios perfectamente equipados, donde a diferencia del centro, hay parques, polideportivos y centros sociales. Y sí, tardarás más en llegar a tu trabajo, pero te repito, quieres vivir en la tercera aglomeración urbana de Europa (6,4 millones de personas).

Pregúntale a tus amigos que viven en Londres o París, cuanto tardan en llegar a los suyos y cuánto les cuesta. Perderás 30 minutos pero ganarás la vivienda digna a la que tienes derecho y una vida cómoda a un precio asequible. Hasta tendrás ahorros. Por tanto, si quieres ser responsable de tu vida, deberías empezar por vivir donde te lo puedas permitir, antes de culpar a las malvadas leyes de la oferta y la demanda por no satisfacer los caprichos que ya no te van a pagar tus padres.

Además, dado que te consideras una persona comprometida, que incluso ves bien modificar tus hábitos de vida (incluyendo tu lenguaje) para ser más inclusiv@, feminista y ecológic@, te interesará saber que esos alquileres caros o turísticos, esos muffins a 3,5€ en bares de moda, donde sirven brunch y cuelgan bombillas hipster y esas terrazas que “mercantilizan el espacio público”, ayudan a pagar los servicios públicos que utilizas, la cohesión social y la manutención de los refugiados que quieres que la ciudad acoja. Y además (y esto es lo más importante), cada vez que decides ir al centro a tomarte una caña y no quedas de vez en cuando a tomarla  en Vallecas, Villaverde o Aluche, estás haciendo subir los precios del centro, ayudas a gentrificar, a “desplazar” a quien no puede permitírselo. En definitiva, si crees en una ciudad cohesionada e inclusiva, empieza por ayudar a que otras partes de Madrid también sean centros alternativos al actual. Además de no colapsar los transportes que van hacia el interior de la M30, la caña no solo te saldrá más barata sino que probablemente se la pagues a alguien que lo necesite más que el dueño de un bar de Malasaña. En muchos casos a un inmigrante que te la servirá junto a una interesante oferta culinaria de su país.

Por último, si te ha molestado el título del artículo o te ha parecido demasiado duro, entonces además de ser una persona privilegiada, eres clasista. Una persona inducida por los intereses de los miembros de ciertos partidos, que ven en tí a un potencial votante y que, al igual que tú, se preocupan y hacen mucho más ruido por la “dramática” gentrificación de barrios privilegiados por su ubicación que por la situación del extrarradio metropolitano que, como ellos, desconoces (Luego te sorprendes de que allí tanta gente vote a PP y C´s).

Tus prejuicios de clase media hacen que te moleste constatar, no ya que vas a empezar viviendo peor que tus padres, sino que vas a empezar tu vida adulta en el barrio donde vive la gente que hasta ahora considerabas de un estrato social más bajo que el tuyo y al que había que apoyar con las ayudas sociales que, con un barniz de paternalismo universitario, defendías hasta hace poco en la cafetería de tu facultad.

Así que lo dicho, una ciudad inclusiva y cohesionada necesita de actitudes que la fomenten. Una de las más importantes pasa por consolidar los barrios de la periferia como auténticos núcleos alternativos y de paso no seguir aumentando los precios del centro de Madrid mientras haces como que te indignan sus bares de moda.

Y si desgraciadamente todavía no puedes permitirte el pisito que tantísima gente también quiere en Lavapiés, tendrás que irte a Usera, que total, está solo a cinco paradas en metro.

 

2 thoughts on “Si no puedes permitirte vivir en Lavapiés, tendrás que irte a Usera”

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